«Corruption Town» te sumerge en una ciudad que ya ha perdido toda decencia. Eres Agnes, una refugiada que intenta pasar desapercibida en una ciudad llena de hombres lascivos, una posada de dudosa reputación y tentaciones en cada esquina. Mantén tu pureza o deja que todo se desmorone: la elección es tuya.
Agnes no eligió Grimsburg. Una invasión de orcos la obligó a hacerlo, y ahora está atrapada en una ciudad que lleva tanto tiempo aislada del resto del mundo que ha desarrollado unas costumbres muy malas. Todo el sitio tiene un ambiente sórdido en el que vale todo, y Agnes acaba metiéndose de lleno en medio de todo eso.
Otto, un viejo conocido suyo, la pone a trabajar en el «Limping Duck», una posada destartalada con una reputación pésima y una clientela aún peor.
No es exactamente un nuevo comienzo, pero es lo único que tiene. A partir de ahí, la historia se desarrolla según lo que tú decidas: resistirte a la presión que la rodea o dejar que la corrupción se vaya apoderando poco a poco de ella.
La jugabilidad de Corruption Town gira en torno a trabajar en el Limping Duck y lidiar con su variopinto grupo de degenerados.
Los jugadores disfrutan de un sistema de corrupción dinámico y reactivo, en el que tus decisiones influyen de verdad en la personalidad y la reputación de Agnes, así como en lo que está dispuesta a hacer con el paso del tiempo.
La progresión no es lineal, así que nunca te ves obligado a seguir un único camino. ¿Quieres mantener a Agnes «limpia»? Puedes intentarlo. ¿Quieres ver hasta dónde llega? El juego estará encantado de enseñártelo.
El enfoque de la gestión de la posada le da a todo el asunto una estructura muy satisfactoria, con interacciones y decisiones diarias que, poco a poco, van dando lugar a consecuencias cada vez más importantes.
El contenido para adultos se adentra de lleno en la fantasía de la corrupción. Manoseos, chantajes, exhibicionismo, voyeurismo, prostitución, azotes, striptease, sexo entre tetas... lo que se te ocurra. Cuanto más se hunde Agnes, más puertas se le abren.
El estilo artístico 3DCG hace que todo tenga un aspecto pulido y detallado, con modelos de personajes muy expresivos que transmiten tanto la incomodidad de Agnes como su progresivo desmoronamiento.
La dinámica de poder dominada por los hombres está muy presente en todo momento, lo que encaja a la perfección con el ambiente sórdido y agobiante del juego.
La estructura no lineal, el sistema dinámico de corrupción y la variedad de contenidos le dan a «Corruption Town» un auténtico valor de rejugabilidad, y Agnes es una protagonista fascinante a la que da gusto seguir (o guiar) a lo largo de toda esta caótica aventura.
Si te gustan las tramas de corrupción que se van desarrollando poco a poco, los escenarios turbios y los juegos para adultos en los que tus decisiones realmente importan, acércate al «Limping Duck». Eso sí, cuida bien tus bolsillos.